lunes, 19 de agosto de 2013

Paloma

Te oigo sin escucharte porque formas parte de mí.
Tu voz se convierte en la mía y vuelve a ti con un presente:
la melodía de un susurro que es un sueño asido inalcanzable.
El tiempo nos rodea sin agobio, su paso me indifiere relajado.
Las palabras se ponen a nuestro servicio,
sabemos que la eternidad se nos dedica.

Dibujo itinerarios de sombras delicadas sobre luces apagadas
o encendidas según el ritmo de un sol independiente.
Tengo todo el tiempo del mundo para soñarte
para recorrer recodos y recovecos cien veces repetidos,
mil veces descubiertos, definitivamente atemporales por preciosos.
Tengo tiempo eterno para este amor definitivo.

Muchacha cierta definida sobre nieblas y contrastes
que superas la mañana naciente de maquillajes sutiles,
el mediodía sonoro de destellos impertinentes,
la tarde sosegada como otoño de diario
y la noche rezongante derrotada por el hastío:

Eres paloma en mi alféizar cotidiano.

miércoles, 10 de julio de 2013

Imagino


Imagino que porto una rosa a la mà
i em veu la teva mirada.

Imagino que a la teva galta neix un somriure i atura una llàgrima.

Imagino la teva llàgrima a dins del meu petó, nu de veu i paraules.

Imagino que portes la rosa a la mà i te’n vas sense girar-te.

Imagino que m’allunyo i somric, i somriu la teva galta



Gravat: Adolf (www.adolf.cat)





Imagino que llevo una rosa en la mano
y me descubre tu mirada.

Imagino que nace una sonrisa en tu mejilla
y detiene una lágrima.

Imagino tu lágrima en mi beso, huérfano de voz y de palabras.

Imagino que llevas la rosa en la mano y te vas, sin volverte.


Imagino que me alejo y sonrío, y hay una sonrisa en tu cara.

jueves, 23 de mayo de 2013

Hijo


Miro tus ojos de azúcar donde no cabía otra cosa que tú.
Tengo sed de un agua que me traiga recuerdos de infancia,
de tu infancia compartida con mi paternidad.
Veo tu cara de niño feliz en la foto antigua de tu cumpleaños
y quiero que el mundo sea una juguetería
donde ojos, azúcar y agua se conserven
para el día en que seas tú quien mire
la foto antigua de tu hijo feliz
y sueñes lo mismo que yo,
hijo.


sábado, 27 de abril de 2013



Arcos

¿Quién canta en las orillas del papel?
Inclinado, de pechos sobre el río
de imágenes, me veo, lento y solo,
de mí mismo alejarme: letras frágiles,
constelación de signos, incisiones
en la carne del tiempo -mi escritura,
raya en el agua.

Voy entre verdores
enlazados, voy entre transparencias,
me alejo de mí mismo, me detengo
sin detenerme en una orilla y sigo,
bajo los arcos de mis pensamientos,
agua que se desliza y no transcurre,
río feliz que enlaza y desenlace a
un momento de sol entre dos álamos,
en la pulida piedra se demora
y se desprende de sí mismo, sigue, 
se fuga, se persigue, no se alcanza
y al fin se desvanece en esta línea.


 Octavio Paz, 1947










jueves, 25 de abril de 2013


Ni tus ojos tienen filo
ni tu hermosura amenaza.
Por tu dulzura suspiro
y mi sueño me emplaza
a tener el alma en vilo
por tu sonrisa y tu mirada.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Durante mi viaje




Durante mi viaje,
sentí un calor inexplicable y placentero
una melodía de ternura en el límite de mí
que me llamaba a otro universo inexplorado.
Nada te fue ajeno y, sin embargo,
no navegaste por el mar que te esperaba.
Vi una llama en lontananza
que no llegaba a consumirse,
ni prendió la madera de mi anhelo.
Madera fría y suspirando
por un ardor que recorría los perfiles limitantes
de mi celda exterior.
La libertad
hubiera sido herir el pensamiento de terceros
saltarnos el umbral de su mirada
ser nosotros, tú y yo, de otra manera.
Dar celos a las flores, a los sueños,
reinventar esencias, definir sudores
y demostrar que el calor no siempre quema.
Libar en tu flor de perfume placentero,
entregarnos por fin al tacto de la seda,
rediseñar nuestros perfiles en un paisaje
aún inexistente.
No fue más que un sueño, amor,
y sin embargo,
el regreso no ha sido el despertar,
sino una invitación para vivirlo.





















Día mundial de la poesía, 21-03-13

Por eso, la libertad


Si tuviera muros me protegerían,
pero no vería la luz, ni el viento,
ni las nubes, ni el sueño.
No oiría los gritos, ni la música,
ni su voz, ni sus cantos.
No sentiría la lluvia, ni su aroma,
ni la penumbra se me acercaría a retazos,
ni el frío de la noche me traería recuerdos.
Por eso, la libertad.